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La Pluma es la Lengua del Alma...(Cervantes)
martes, 2 de noviembre de 2010
Recordando…
Evocando tiempos idos… acuden al sentir aromas, visiones o audiciones que parecen haber dejado huella imborrable en momentos específicos de la propia historia. La “memoria auditiva” es una de las más agradables, suelo asociarla con hechos de felicidad, especialmente de mi niñez o adolescencia. Eso es porque alguien muy querido, solía cantar canciones que hoy forman parte de mi memoria emotiva. Al escucharlas viajo instantáneamente en el tiempo y mis recuerdos se hacen muy vívidos, recientes, casi tocables... llenándome de alegría- nostalgia. Momentos entrañables, que formaron mi identidad, dieron a mi vida optimismo y enseñaron a ver siempre el lado amable de las cosas,… una forma de ser y de amar. Recordando imágenes del pasado… una forma de re-vivir la vida… in memoriam, en honor a ese alguien que un día cualquiera dejó en su último aliento una sonrisa…
lunes, 4 de octubre de 2010
De Atacama Indómito
Tonalidad única absorta el mirar… Ancestral enigma, llana inmensidad, indefinición e incongruencias de etérea geografía. En desequilibrio crucial, abrasador y gélido. De silencio y profundidad… Onírica imagen yace horizonte... cercano encuentro cobija laberinto, almas en frágil perímetro de la existencia. Oculta hazaña en simbiosis vital con impronta indeleble de indómita naturaleza. Viento, escultor magnificente enmudece, mientras entre cuerdas multiformes de arena y roca, afortunados elevan plegaria de vida… “Estamos bien en el refugio los 33”
Dedicado a los mineros chilenos atrapados en la mina San José...
Dedicado a los mineros chilenos atrapados en la mina San José...
jueves, 23 de septiembre de 2010
De la Espera...
De súbito una suave brisa envolvió a los dos señores que esperaban en el andén y un agradable aroma a jazmines se hizo presente...
-Les serviré de guía brevemente- era el anuncio de una voz femenina.
-¿Cómo así?- dijo impaciente el señor del reloj, deteniendo su mirada, absorto, en las vestiduras de aquella dama, cuyos vuelos parecían desvanecerse en su propio movimiento, generando la ilusión de transparencia.
Ella al verle incómodo le dice;
-la prisa vive en otro lugar, donde el oro aún corrompe. Aquí el tiempo no existe, su reloj perdió utilidad… su tiempo se ha ido- Aquella voz era tan diáfana que ahuyentó toda inquietud.
El hombre quiso responder con una mirada, mas no distinguía ningún rostro, entonces, la voz le dice:
- Debes cerrar tus ojos y descubrir el alma
-¿Y cómo hago eso?- Respondió el hombre, recordando que durante su vida, jamás aceptó que existía una.
-Lo sabes porque habita en ti- respondió la voz.
De pronto un éxtasis inusitado lo invadió, por primera vez se sintió en plenitud, en libertad y con una paz desconocida para él hasta entonces. Sintió un agradable calor en su rostro, la brisa y aroma previos, se integraban a él y una luminosidad extraordinaria le invadió. Entonces, dirigió su vista hacia la voz femenina y distinguió un rostro conocido,
-¡Eres tú mi amada!, en una expresión de júbilo, al momento de fundirse ambos en un abrazo anhelado y pendiente.
-Sí, respondió ella, sabía que vendrías y quise darte personalmente la bienvenida.
-Siento una inefable alegría que hasta hoy no conocía- le dice él a quien había sido su compañera durante largos años en vida.
-Y se pondrá mejor, pues podrás hacer lo que jamás te permitiste: Ser feliz.
-Ah!, que bien, maravilloso
-¿Y el otro señor dónde está? – preguntó el hombre, intrigado
Ella responde: Aún tenía cosas pendientes y debió tomar un tren de regreso….
-Les serviré de guía brevemente- era el anuncio de una voz femenina.
-¿Cómo así?- dijo impaciente el señor del reloj, deteniendo su mirada, absorto, en las vestiduras de aquella dama, cuyos vuelos parecían desvanecerse en su propio movimiento, generando la ilusión de transparencia.
Ella al verle incómodo le dice;
-la prisa vive en otro lugar, donde el oro aún corrompe. Aquí el tiempo no existe, su reloj perdió utilidad… su tiempo se ha ido- Aquella voz era tan diáfana que ahuyentó toda inquietud.
El hombre quiso responder con una mirada, mas no distinguía ningún rostro, entonces, la voz le dice:
- Debes cerrar tus ojos y descubrir el alma
-¿Y cómo hago eso?- Respondió el hombre, recordando que durante su vida, jamás aceptó que existía una.
-Lo sabes porque habita en ti- respondió la voz.
De pronto un éxtasis inusitado lo invadió, por primera vez se sintió en plenitud, en libertad y con una paz desconocida para él hasta entonces. Sintió un agradable calor en su rostro, la brisa y aroma previos, se integraban a él y una luminosidad extraordinaria le invadió. Entonces, dirigió su vista hacia la voz femenina y distinguió un rostro conocido,
-¡Eres tú mi amada!, en una expresión de júbilo, al momento de fundirse ambos en un abrazo anhelado y pendiente.
-Sí, respondió ella, sabía que vendrías y quise darte personalmente la bienvenida.
-Siento una inefable alegría que hasta hoy no conocía- le dice él a quien había sido su compañera durante largos años en vida.
-Y se pondrá mejor, pues podrás hacer lo que jamás te permitiste: Ser feliz.
-Ah!, que bien, maravilloso
-¿Y el otro señor dónde está? – preguntó el hombre, intrigado
Ella responde: Aún tenía cosas pendientes y debió tomar un tren de regreso….
lunes, 6 de septiembre de 2010
Yago
¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
(Miguel de Cervantes Saavedra)
En la obra Otelo de Shakespeare, Yago es un personaje gravitante. Provoca toda la trama con sus maquinaciones. Resumidamente: Convence a Otelo que su mujer Desdémona le es infiel, luego a Rodrigo que siga pretendiendo a Desdémona a pesar de estar casada, “siembra” pruebas falsas que verifiquen la supuesta infidelidad de Desdémona con Casio e intenta que Rodrigo mate a Casio por ello.
¿Resultado? Otelo preso de celos mata a Desdémona y cuando Emilia (esposa de Yago), le revela la verdad, Otelo destruido se suicida.
Es obviamente una tragedia, en la que el único sobreviviente es quien usó sus malas artes en ello. Armó tan bien su historia, que cada uno de los personajes, termina sucumbiendo a sus inventos.
Otelo era un moro en Venecia, en una época en que éstos eran considerados inferiores. Yago, sabía de sus inseguridades e hizo lo que estuvo a su alcance para sacar ventaja de ello y lo logró.
La historia de Otelo, por supuesto, es mucho más que una exégesis de celos. Nos revela como el más triste de los sentimientos de un hombre; la envidia (Yago, siendo alférez, no soporta que Casio sea nombrado Teniente de Otelo) puede convertirse en un potente generador de perjuicios a otros, por no saber manejar adecuadamente el dolor propio ante el bien ajeno.
Es importante, a mi entender, no perder de vista que las relaciones humanas, de suyo complejas, por la diversidad de factores internos y externos que influyen en ellas, son determinantes no pocas veces, de las grandes decisiones de vida y que afectan de manera perentoria al individuo.
Es triste constatar, que existen personas capaces de alterar la realidad a tal punto que puedan destruir literalmente la vida de otros. La envidia puede sin duda, sacar lo peor de una persona y conducirla a la máxima expresión del mal. En ello, creo debe influir en demasía el egoísmo, el yoísmo.
El individuo envidioso (que tiene a la envidia como característica de personalidad y no como un sentimiento eventualmente transitorio), no sabe, no puede o no quiere ponerse en el lugar del otro, sino que ambiciona ser el otro y de no lograrlo, por lo menos destruir al otro.
Si decide transformar las frustraciones que le genera la envidia en la acción, debe saberse, usará magistralmente la “mise in scene”, es decir, logrará con maestría recrear, con hechos supuestos, lo que desea fijar en la mente de otros como verdad. El punto es que ello no sería posible, si tal despreciable personaje, no encontrare terreno fértil para sembrar con éxito sus manipulaciones.
De alguna manera, los afectados por sus actos, le han abierto una puerta de entrada a la intimidad de los propios sentimientos.
Todos tenemos debilidades, sin duda, pero dejarse arrastrar por otros que usan esas debilidades en su beneficio, es un grave riesgo.
No debemos asumir a la ligera, la información del entorno, nos puede conducir a una percepción errada de la realidad. En cuyo caso, estaríamos frente a una realidad-ficta, que sin embargo, generará todos los efectos de una realidad propiamente tal, si se decide aceptarla y actuar en consecuencia.
(Miguel de Cervantes Saavedra)
En la obra Otelo de Shakespeare, Yago es un personaje gravitante. Provoca toda la trama con sus maquinaciones. Resumidamente: Convence a Otelo que su mujer Desdémona le es infiel, luego a Rodrigo que siga pretendiendo a Desdémona a pesar de estar casada, “siembra” pruebas falsas que verifiquen la supuesta infidelidad de Desdémona con Casio e intenta que Rodrigo mate a Casio por ello.
¿Resultado? Otelo preso de celos mata a Desdémona y cuando Emilia (esposa de Yago), le revela la verdad, Otelo destruido se suicida.
Es obviamente una tragedia, en la que el único sobreviviente es quien usó sus malas artes en ello. Armó tan bien su historia, que cada uno de los personajes, termina sucumbiendo a sus inventos.
Otelo era un moro en Venecia, en una época en que éstos eran considerados inferiores. Yago, sabía de sus inseguridades e hizo lo que estuvo a su alcance para sacar ventaja de ello y lo logró.
La historia de Otelo, por supuesto, es mucho más que una exégesis de celos. Nos revela como el más triste de los sentimientos de un hombre; la envidia (Yago, siendo alférez, no soporta que Casio sea nombrado Teniente de Otelo) puede convertirse en un potente generador de perjuicios a otros, por no saber manejar adecuadamente el dolor propio ante el bien ajeno.
Es importante, a mi entender, no perder de vista que las relaciones humanas, de suyo complejas, por la diversidad de factores internos y externos que influyen en ellas, son determinantes no pocas veces, de las grandes decisiones de vida y que afectan de manera perentoria al individuo.
Es triste constatar, que existen personas capaces de alterar la realidad a tal punto que puedan destruir literalmente la vida de otros. La envidia puede sin duda, sacar lo peor de una persona y conducirla a la máxima expresión del mal. En ello, creo debe influir en demasía el egoísmo, el yoísmo.
El individuo envidioso (que tiene a la envidia como característica de personalidad y no como un sentimiento eventualmente transitorio), no sabe, no puede o no quiere ponerse en el lugar del otro, sino que ambiciona ser el otro y de no lograrlo, por lo menos destruir al otro.
Si decide transformar las frustraciones que le genera la envidia en la acción, debe saberse, usará magistralmente la “mise in scene”, es decir, logrará con maestría recrear, con hechos supuestos, lo que desea fijar en la mente de otros como verdad. El punto es que ello no sería posible, si tal despreciable personaje, no encontrare terreno fértil para sembrar con éxito sus manipulaciones.
De alguna manera, los afectados por sus actos, le han abierto una puerta de entrada a la intimidad de los propios sentimientos.
Todos tenemos debilidades, sin duda, pero dejarse arrastrar por otros que usan esas debilidades en su beneficio, es un grave riesgo.
No debemos asumir a la ligera, la información del entorno, nos puede conducir a una percepción errada de la realidad. En cuyo caso, estaríamos frente a una realidad-ficta, que sin embargo, generará todos los efectos de una realidad propiamente tal, si se decide aceptarla y actuar en consecuencia.
miércoles, 21 de julio de 2010
Un Niño...
Va descalzo, viste ropa holgada, harapos dejan ver parte de su piel curtida en frío. En su mirada cristalina aún habita la inocencia, con su manito estirada anhela que alguien hoy lo note, le devuelva la mirada, tal vez un gesto, un roce, el toque casual de una mano que extiende una moneda y su suerte no sea la de ayer, con su estómago vacío buscando en un bote de desechos su alimento para en soledad y abandono conciliar el sueño entre cartones bajo el puente, su hogar. Hay un niño en la calle… hay un niño… niño.
viernes, 2 de julio de 2010
Pax Erga Omnes
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“La paz comienza con una sonrisa”
(M.Teresa de Calcuta)
“No hay camino para la paz, la paz es el camino”
(Mahatma Gandhi)
Desde que tengo memoria, la paz es un término que forma parte importante de nuestro léxico, por las razones más variadas. En términos generales, es posible apreciar que no es una inquietud aislada, las diversas realidades a nivel global han permitido llenar páginas y páginas en los más diversos idiomas que nos hablan sobre ella, desde diversos tópicos y con distintos matices. No pocas veces, de manera interesada y dirigida, como prostituyendo su más profundo significado. Otras tantas, cual grito de angustia intentando rescatarnos de la errada ruta del desencuentro y hostilidad cuya peor cara es de desolación y muerte.
Hay quienes ven en este concepto una simple idea romántica de vida y tienen la visión que la guerra es inherente a toda civilización que se precie de tal, señalando por ejemplo, que los pueblos originarios a los que no les alcanza el término de civilizados, simplemente no conocieron la guerra en virtud de su escaso desarrollo, pues ésta requiere organización, planificación, estrategias y otras cosas dignas, sólo de una estructura orgánica de quien se impone planes y objetivos, preparándose para su desarrollo.
Que la paz en cambio, no es más que una reacción sentimental, no racional, sin planes ni estructuras y que se afirma en el ideario colectivo, sin más definición de lo que dan los sentimientos y en ese contexto, quienes luchan o abogan por la paz, no saben cabalmente por lo que luchan, ni buscan el desarrollo de sus pueblos y que por tanto, terminan haciéndole un flaco favor al desarrollo de la humanidad y la civilidad. Hasta se atreven a aventurar que un pacifista es el germen de la anarquía.
Esta línea de pensamiento, lamentablemente, tiene suficientes adeptos en las esferas de poder cuyas facultades permiten tomar decisiones que afectarán la vida de modo irremediable a los habitantes de la sociedad de la que forman parte y lo harán precisamente en nombre de la paz…
¿Pero qué podemos entender por paz?
Todos tenemos alguna idea de lo que ella significa. Es un valor al que nadie, por supuesto, puede negarse a aspirar. Se la busca y se considera parte del bien común en una sociedad civilizada, contrariamente a lo que ciertos sectores creen.
Para que exista y sea realidad, sin embargo, es necesaria que surja primero en el fuero interno de cada individuo, para que luego como principio rector de vida pueda propagarse como la luz del amanecer, a su entorno circundante primero, luego al resto de la sociedad en cuanto efecto multiplicador.
Parece una tarea titánica y por qué no utópica, considerando los tiempos que nos corresponde vivir. La violencia, parece estar más arraigada cada día, iniciada muchas veces en el íntimo seno familiar. El maltrato es un flagelo que afecta silenciosamente a miles de personas; niños, mujeres, enfermos y ancianos, sometidos al abuso de poder de quienes deberían entregar protección y abrigo.
Con ello se da inicio a una espiral de actos que terminan por suprimir en muchas oportunidades, la creatividad, la sensibilidad, la bondad, el amor y lamentablemente, no pocas veces la vida de quienes la padecen. Es desde ahí, que debemos comenzar el cambio y transformación por una vida mejor, en la que la paz sea lev motiv
La paz puede ser entendida como la “virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones” (RAE). Así, en tanto virtud, la paz es un hábito bueno, cuya práctica exige reiteración de actos encaminados a obtener la tranquilidad y hacer del sosiego una forma de vida. En otras palabras, condicionar la propia voluntad en aras de hacer de la propia una forma de vida pacífica. El efecto multiplicador se produce por la imitación de quienes ven en el virtuoso un ícono y en sus actos una forma de vivir armónica, saludable y deseada.
Apostar por la paz es apostar por la vida, por el respeto a la diversidad, a la tolerancia. Propiciar la paz es en definitiva un acto de amor y en cuanto tal, permite abrir caminos a la unidad, tender puentes a la armonía, a la tolerancia, creando espacios que permitan el mayor desarrollo posible a cada quien, generando oportunidades y atrayendo voluntades que muevan al cambio en la dirección correcta.
Debemos entonces, ir más allá de los simples deseos, dejando de lado la indiferencia o descansando en la idea que las grandes decisiones sociales no nos empecen porque son responsabilidad de alguien más y en lo que esté al alcance brindar lo mejor de cada cual, con el fin de generar un efecto virtuoso multiplicador en beneficio, primeramente de la paz individual, que por sí misma logrará expandirse al resto de la sociedad.
Hacer de este un mundo mejor es tarea de todos y de ejercicio permanente, requiere acción y disposición…
La paz es una actitud de vida, por la vida y para la vida… ¿Alguien quiere unirse? Único requisito; buena voluntad.
“La paz comienza con una sonrisa”
(M.Teresa de Calcuta)
“No hay camino para la paz, la paz es el camino”
(Mahatma Gandhi)
Desde que tengo memoria, la paz es un término que forma parte importante de nuestro léxico, por las razones más variadas. En términos generales, es posible apreciar que no es una inquietud aislada, las diversas realidades a nivel global han permitido llenar páginas y páginas en los más diversos idiomas que nos hablan sobre ella, desde diversos tópicos y con distintos matices. No pocas veces, de manera interesada y dirigida, como prostituyendo su más profundo significado. Otras tantas, cual grito de angustia intentando rescatarnos de la errada ruta del desencuentro y hostilidad cuya peor cara es de desolación y muerte.
Hay quienes ven en este concepto una simple idea romántica de vida y tienen la visión que la guerra es inherente a toda civilización que se precie de tal, señalando por ejemplo, que los pueblos originarios a los que no les alcanza el término de civilizados, simplemente no conocieron la guerra en virtud de su escaso desarrollo, pues ésta requiere organización, planificación, estrategias y otras cosas dignas, sólo de una estructura orgánica de quien se impone planes y objetivos, preparándose para su desarrollo.
Que la paz en cambio, no es más que una reacción sentimental, no racional, sin planes ni estructuras y que se afirma en el ideario colectivo, sin más definición de lo que dan los sentimientos y en ese contexto, quienes luchan o abogan por la paz, no saben cabalmente por lo que luchan, ni buscan el desarrollo de sus pueblos y que por tanto, terminan haciéndole un flaco favor al desarrollo de la humanidad y la civilidad. Hasta se atreven a aventurar que un pacifista es el germen de la anarquía.
Esta línea de pensamiento, lamentablemente, tiene suficientes adeptos en las esferas de poder cuyas facultades permiten tomar decisiones que afectarán la vida de modo irremediable a los habitantes de la sociedad de la que forman parte y lo harán precisamente en nombre de la paz…
¿Pero qué podemos entender por paz?
Todos tenemos alguna idea de lo que ella significa. Es un valor al que nadie, por supuesto, puede negarse a aspirar. Se la busca y se considera parte del bien común en una sociedad civilizada, contrariamente a lo que ciertos sectores creen.
Para que exista y sea realidad, sin embargo, es necesaria que surja primero en el fuero interno de cada individuo, para que luego como principio rector de vida pueda propagarse como la luz del amanecer, a su entorno circundante primero, luego al resto de la sociedad en cuanto efecto multiplicador.
Parece una tarea titánica y por qué no utópica, considerando los tiempos que nos corresponde vivir. La violencia, parece estar más arraigada cada día, iniciada muchas veces en el íntimo seno familiar. El maltrato es un flagelo que afecta silenciosamente a miles de personas; niños, mujeres, enfermos y ancianos, sometidos al abuso de poder de quienes deberían entregar protección y abrigo.
Con ello se da inicio a una espiral de actos que terminan por suprimir en muchas oportunidades, la creatividad, la sensibilidad, la bondad, el amor y lamentablemente, no pocas veces la vida de quienes la padecen. Es desde ahí, que debemos comenzar el cambio y transformación por una vida mejor, en la que la paz sea lev motiv
La paz puede ser entendida como la “virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones” (RAE). Así, en tanto virtud, la paz es un hábito bueno, cuya práctica exige reiteración de actos encaminados a obtener la tranquilidad y hacer del sosiego una forma de vida. En otras palabras, condicionar la propia voluntad en aras de hacer de la propia una forma de vida pacífica. El efecto multiplicador se produce por la imitación de quienes ven en el virtuoso un ícono y en sus actos una forma de vivir armónica, saludable y deseada.
Apostar por la paz es apostar por la vida, por el respeto a la diversidad, a la tolerancia. Propiciar la paz es en definitiva un acto de amor y en cuanto tal, permite abrir caminos a la unidad, tender puentes a la armonía, a la tolerancia, creando espacios que permitan el mayor desarrollo posible a cada quien, generando oportunidades y atrayendo voluntades que muevan al cambio en la dirección correcta.
Debemos entonces, ir más allá de los simples deseos, dejando de lado la indiferencia o descansando en la idea que las grandes decisiones sociales no nos empecen porque son responsabilidad de alguien más y en lo que esté al alcance brindar lo mejor de cada cual, con el fin de generar un efecto virtuoso multiplicador en beneficio, primeramente de la paz individual, que por sí misma logrará expandirse al resto de la sociedad.
Hacer de este un mundo mejor es tarea de todos y de ejercicio permanente, requiere acción y disposición…
La paz es una actitud de vida, por la vida y para la vida… ¿Alguien quiere unirse? Único requisito; buena voluntad.
viernes, 11 de junio de 2010
¿Libres e iguales?
“La igualdad es un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho” (Honoré de Balzac)
"La libertad sin igualdad es una hermosa palabra de claros acentos pero de escuálidos resultados." (Hubert h. Humphrey)
Hace algunos años, asistí al lanzamiento de un libro de un profesor que admiro mucho por su capacidad intelectual. Fue una ceremonia breve, formal y casi íntima. Muchas autoridades universitarias, algunos alumnos y unos cuantos profesionales.
Fue grato reencontrarme con profesores que contribuyeron, no sólo a mi formación profesional, sino además, grandes referentes en mi formación ética.
Al final, aquel profesor que alguna vez me resultó severo y hasta un poco distante, me miró y escribió en su dedicatoria al autografiar mi libro: "A mi estimada alumna....." Me sentí muy orgullosa, lo consideré un verdadero honor.
Es curioso como esa frase inicial, me resultó un verdadero halago, viniendo de un reconocido profesional por su amor y dedicación al conocimiento que tuve la ocasión de sentir cercano y por qué no decirlo, más humano.
La presentación no fue tan extensa, pero sí de gran profundidad. El prefacio a cargo de otro eximio ex-profesor, hacía hincapié en la dinámica que ha adquirido la evolución del derecho, siempre cambiante, acorde a los tiempos, llenando de desafíos a los profesionales que se sobreexigen para permanecer actualizados. Situación, que debo señalar, me consta.
El autor en cambio, puso énfasis en el principio fundamental que rige nuestra institucionalidad jurídica: "Todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos", principio que es anterior y superior al establecimiento de cualquier forma de organización social o estado.
Es un principio tan importante.....pero tan difícil de mantener en práctica. Eso es algo que de verdad me apena…. siento que demasiadas veces, de principio pasa a ser solamente un deseo, una buena intención.
Por coincidencias que da la vida, el mismo día un amigo me envía unas fotos de niños al borde de la muerte por inanición en África. Coincidentemente, además, el mismo día, en mi país una mujer fue asesinada a tiros por su marido que no soportó, un gasto adicional y una comida que no era de su agrado.
Es evidente que demasiadas veces, no podemos ser ni tan libres, ni tan iguales. Genera impotencia comprobar a diario que la dignidad, depende más del cargo, del bolsillo u otras cosas superfluas y no de la identidad en cuanto SER. Así, derechos como éste, siendo fundamentalísimos, de suyo elementales, pasan a ser muy habitualmente, privilegios de unos pocos....
....Entonces, ya no sé si debo sentirme tan orgullosa, por un trato especial, cuando como simple ser mortal, no estoy en condiciones de cambiar mucho las cosas a mi alrededor, ni mucho menos ser un aporte para que este mundo sea hoy un poco menos injusto de lo que fue ayer......
(Este es un post antiguo, las cosas no han cambiado mucho desde entonces… y yo… sigo sintiendo lo mismo)
"La libertad sin igualdad es una hermosa palabra de claros acentos pero de escuálidos resultados." (Hubert h. Humphrey)
Hace algunos años, asistí al lanzamiento de un libro de un profesor que admiro mucho por su capacidad intelectual. Fue una ceremonia breve, formal y casi íntima. Muchas autoridades universitarias, algunos alumnos y unos cuantos profesionales.
Fue grato reencontrarme con profesores que contribuyeron, no sólo a mi formación profesional, sino además, grandes referentes en mi formación ética.
Al final, aquel profesor que alguna vez me resultó severo y hasta un poco distante, me miró y escribió en su dedicatoria al autografiar mi libro: "A mi estimada alumna....." Me sentí muy orgullosa, lo consideré un verdadero honor.
Es curioso como esa frase inicial, me resultó un verdadero halago, viniendo de un reconocido profesional por su amor y dedicación al conocimiento que tuve la ocasión de sentir cercano y por qué no decirlo, más humano.
La presentación no fue tan extensa, pero sí de gran profundidad. El prefacio a cargo de otro eximio ex-profesor, hacía hincapié en la dinámica que ha adquirido la evolución del derecho, siempre cambiante, acorde a los tiempos, llenando de desafíos a los profesionales que se sobreexigen para permanecer actualizados. Situación, que debo señalar, me consta.
El autor en cambio, puso énfasis en el principio fundamental que rige nuestra institucionalidad jurídica: "Todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos", principio que es anterior y superior al establecimiento de cualquier forma de organización social o estado.
Es un principio tan importante.....pero tan difícil de mantener en práctica. Eso es algo que de verdad me apena…. siento que demasiadas veces, de principio pasa a ser solamente un deseo, una buena intención.
Por coincidencias que da la vida, el mismo día un amigo me envía unas fotos de niños al borde de la muerte por inanición en África. Coincidentemente, además, el mismo día, en mi país una mujer fue asesinada a tiros por su marido que no soportó, un gasto adicional y una comida que no era de su agrado.
Es evidente que demasiadas veces, no podemos ser ni tan libres, ni tan iguales. Genera impotencia comprobar a diario que la dignidad, depende más del cargo, del bolsillo u otras cosas superfluas y no de la identidad en cuanto SER. Así, derechos como éste, siendo fundamentalísimos, de suyo elementales, pasan a ser muy habitualmente, privilegios de unos pocos....
....Entonces, ya no sé si debo sentirme tan orgullosa, por un trato especial, cuando como simple ser mortal, no estoy en condiciones de cambiar mucho las cosas a mi alrededor, ni mucho menos ser un aporte para que este mundo sea hoy un poco menos injusto de lo que fue ayer......
(Este es un post antiguo, las cosas no han cambiado mucho desde entonces… y yo… sigo sintiendo lo mismo)
miércoles, 2 de junio de 2010
El Orador
La cena se enfriaba en la mesa. De vez en cuando, un sorbo de sopa quebraba el silencio. Pensativo, apoyando el mentón en su mano izquierda, posó sus ojos en la ventana, que cristalina parecía abierta al mundo. Tanto tiempo formó parte de él como célebre orador y hoy le trataba como a un extraño o peor aún como a una ilusión de sí. En actitud solemne, intentó pronunciar su discurso más aplaudido, esperando oír imaginarios aplausos, mas un seco golpe lo distrajo, al tiempo que pudo ver su propia humanidad inclinada sobre sí, sobre la mesa y sus ojos con una infinita mirada hacia la ventana...
jueves, 20 de mayo de 2010
LA FUERZA DEL AMOR
“El amor, es más fuerte” (Juan Pablo II)
René Descartes, filósofo y matemático francés decía: “No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”. Curioso ¿verdad? Conformismo, autoestima, banalidad, etc, la tendencia es creer que razonamos, por lo menos, adecuadamente y nos sentiríamos ofendidos si alguien, aunque sea veladamente, insinúa lo contrario.
Es también curioso que con el amor, ocurra exactamente al revés. Siempre necesitamos más. La inconformidad al respecto, es generalizada y muchos deducen, aunque no lo reconozcan abiertamente, no tener suficiente de él.
Disquisiciones racionales sobre si es un sentimiento, o es un arte, si existe o no, si es un acto de la voluntad y tantas más, dignas de pensarse, no hacen más que crear incertidumbre sobre su real y auténtica identidad.
¿Existe? ¿Puede lograr plenitud? ¿Tenemos suficiente? ….Inquietud, tras inquietud.
Lo cierto es que, todos indefectiblemente sentiremos afectadas nuestras vidas, ya sea por él o por su ausencia. En la búsqueda del bien o de la felicidad, nos encontramos con que todo tiene relación directa con el amor y más aún, se anhela lo que no se tiene o por inmadurez no se supo valorar.
Más que buscar el amor de otros, quizá la clave está en que deberíamos ser capaces de entregar nuestro amor “a” y “por” los otros. Existe, no obstante, el temor a no ser comprendidos….a no ser correspondidos… a ser malinterpretados…. a parecer incluso fuera de lugar, donde lo que se lleva es la armadura y coraza a modo de protección y de vez en cuando de agresión.
Me pregunto: ¿protegernos de qué? ¿Por qué necesitamos esconder lo bueno que sentimos? Quizá el temor al ridículo o al rechazo, pueden más que las buenas intenciones. Hoy parecer cercano y brindar afecto, provoca rechazo. Despierta suspicacias y comienzan las dudas sobre las segundas o terceras intenciones de determinados actos. Es una dura prueba para el verdadero amor, que se afecta con ello. Se enfría, intimida y se guarda, para no ser dañado, porque una de sus características es que es muy delicado y nos expone de un modo que preferiríamos evitar.
En esta era, donde lo que no existe se inventa y se crean soluciones para todo, un buen científico…de esos que llaman locos, podría crear algo así como un “detectómetro de verdaderos afectos”… Sería un interesante experimento… ¿Cómo nos iría? ¿Pasaríamos la prueba respecto del verdadero afecto que profesamos a nuestros seres queridos (pareja, familia, amigos, etc, etc,)? ¿Cuántos nos querrían de verdad?
A lo mejor, después de todo, no seríamos tan valientes para querer investigarlo y entonces, preferiríamos asumir anticipadamente y sin previa prueba, que los afectos son reales.
Nuestra naturaleza es así; si lo tenemos no lo queremos, si no lo tenemos lo queremos. Probablemente, todo parte de una inconformidad existencial. De pensar, que siempre hay algo mejor a la vuelta de la esquina y quizá nos lo estamos perdiendo… bien puede ser que no, que sólo cometamos un error frente a determinados atractivos, pero que no pasan de ser espejismos difusos finalmente.
Por lo demás, es muy factible, que al invertir nuestras energías en amar profundamente, no recibamos a cambio, lo mismo. No debería ser motivo de desaliento. Esperar que el amor, crezca en el corazón de otra persona, puede resultar una tarea infructuosa. Mas deberíamos ser felices, porque al menos el amor creció en nuestro corazón y nos ha hecho mejores personas, porque nadie que ama quiere o desea el mal para el otro, por el contrario, espera, ansía su felicidad. En definitiva, no hace mal amar, ni siquiera cuando se sufre por ello. Tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestras propias dudas y debilidades, para fortalecernos en ellas, siendo un buen motivo de crecimiento personal
Por último, a veces quisiéramos que una determinada persona nos profesara un afecto al mismo nivel que el nuestro y fantaseamos con oir de ella determinadas y comprometidas declaraciones. Es probable que ocurra. Es mucho más probable que no. No obstante, no deberíamos dejar pasar vida y hasta la propia felicidad por nuestro lado, haciendo oídos sordos con aquellos que, sin ser quienes esperamos, ….las dicen sinceramente, desde su corazón, sin pretender nada más.
Que el amor, sea con contigo, donde quiera que te encuentre….
René Descartes, filósofo y matemático francés decía: “No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”. Curioso ¿verdad? Conformismo, autoestima, banalidad, etc, la tendencia es creer que razonamos, por lo menos, adecuadamente y nos sentiríamos ofendidos si alguien, aunque sea veladamente, insinúa lo contrario.
Es también curioso que con el amor, ocurra exactamente al revés. Siempre necesitamos más. La inconformidad al respecto, es generalizada y muchos deducen, aunque no lo reconozcan abiertamente, no tener suficiente de él.
Disquisiciones racionales sobre si es un sentimiento, o es un arte, si existe o no, si es un acto de la voluntad y tantas más, dignas de pensarse, no hacen más que crear incertidumbre sobre su real y auténtica identidad.
¿Existe? ¿Puede lograr plenitud? ¿Tenemos suficiente? ….Inquietud, tras inquietud.
Lo cierto es que, todos indefectiblemente sentiremos afectadas nuestras vidas, ya sea por él o por su ausencia. En la búsqueda del bien o de la felicidad, nos encontramos con que todo tiene relación directa con el amor y más aún, se anhela lo que no se tiene o por inmadurez no se supo valorar.
Más que buscar el amor de otros, quizá la clave está en que deberíamos ser capaces de entregar nuestro amor “a” y “por” los otros. Existe, no obstante, el temor a no ser comprendidos….a no ser correspondidos… a ser malinterpretados…. a parecer incluso fuera de lugar, donde lo que se lleva es la armadura y coraza a modo de protección y de vez en cuando de agresión.
Me pregunto: ¿protegernos de qué? ¿Por qué necesitamos esconder lo bueno que sentimos? Quizá el temor al ridículo o al rechazo, pueden más que las buenas intenciones. Hoy parecer cercano y brindar afecto, provoca rechazo. Despierta suspicacias y comienzan las dudas sobre las segundas o terceras intenciones de determinados actos. Es una dura prueba para el verdadero amor, que se afecta con ello. Se enfría, intimida y se guarda, para no ser dañado, porque una de sus características es que es muy delicado y nos expone de un modo que preferiríamos evitar.
En esta era, donde lo que no existe se inventa y se crean soluciones para todo, un buen científico…de esos que llaman locos, podría crear algo así como un “detectómetro de verdaderos afectos”… Sería un interesante experimento… ¿Cómo nos iría? ¿Pasaríamos la prueba respecto del verdadero afecto que profesamos a nuestros seres queridos (pareja, familia, amigos, etc, etc,)? ¿Cuántos nos querrían de verdad?
A lo mejor, después de todo, no seríamos tan valientes para querer investigarlo y entonces, preferiríamos asumir anticipadamente y sin previa prueba, que los afectos son reales.
Nuestra naturaleza es así; si lo tenemos no lo queremos, si no lo tenemos lo queremos. Probablemente, todo parte de una inconformidad existencial. De pensar, que siempre hay algo mejor a la vuelta de la esquina y quizá nos lo estamos perdiendo… bien puede ser que no, que sólo cometamos un error frente a determinados atractivos, pero que no pasan de ser espejismos difusos finalmente.
Por lo demás, es muy factible, que al invertir nuestras energías en amar profundamente, no recibamos a cambio, lo mismo. No debería ser motivo de desaliento. Esperar que el amor, crezca en el corazón de otra persona, puede resultar una tarea infructuosa. Mas deberíamos ser felices, porque al menos el amor creció en nuestro corazón y nos ha hecho mejores personas, porque nadie que ama quiere o desea el mal para el otro, por el contrario, espera, ansía su felicidad. En definitiva, no hace mal amar, ni siquiera cuando se sufre por ello. Tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestras propias dudas y debilidades, para fortalecernos en ellas, siendo un buen motivo de crecimiento personal
Por último, a veces quisiéramos que una determinada persona nos profesara un afecto al mismo nivel que el nuestro y fantaseamos con oir de ella determinadas y comprometidas declaraciones. Es probable que ocurra. Es mucho más probable que no. No obstante, no deberíamos dejar pasar vida y hasta la propia felicidad por nuestro lado, haciendo oídos sordos con aquellos que, sin ser quienes esperamos, ….las dicen sinceramente, desde su corazón, sin pretender nada más.
Que el amor, sea con contigo, donde quiera que te encuentre….
lunes, 17 de mayo de 2010
EL VALOR DE UN RUMOR
“Los rumores no hacen daño, lo hace quienes los creen y actúan en consecuencia” (Paki J.F.)
Resulta desconcertante, comprobar la certera habilidad comunicacional que posee un mero chisme. Nada influye más en la reputación de una persona, que lo que se diga de ella, bueno o malo. Incluso si con el tiempo logra demostrarse lo errado de las conclusiones basadas en rumores.
Un grupo social cualquiera, puede verse afectado o influido fuertemente por ellos. ¿Es justo que la imagen de una persona pueda ser destruida en base a rumores? Es una pena que al respecto suela reinar la impunidad.
El rumor, es cobarde. Utiliza los códigos de comunicación subterráneos, sobrevive en el boca a boca, mail a mail, etc. De manera informal se propaga y difunde como una inundación, lenta, pero constante.
Su intención puede ser muy disímil, pero tiene un claro final; manipular a otros con respecto de un determinado hecho o persona. Suele ser anónimo, así se cubre las espaldas, por ello difícilmente obtiene sanción el que lo incita o provoca, amén de que sea casi improbable que se determine su origen.
Hay personas expertas en el tema, para quienes bastará dar ciertos aspectos de verdad a un hecho, con tal de lograr la fantasía deseada sobre un determinado tópico. A ello se agrega que si existe colusión, el rumor tiene un éxito prácticamente garantizado.
Es tan eficaz su labor, que suele ser utilizado en política y en marketing, áreas expertas en vender o destruir imágenes.
Internet, que facilita la vida en diversos campos, no podía quedarse atrás en el uso seguro y asegurado, de la dinámica del rumor. Nunca fue más fácil, hablar de otras personas. Todo cuanto antojemos. Casi sin restricción. Desafortunadamente, su uso tiende a favorecer aspectos negativos del rumor, por lo que se da más la destrucción de imágenes, que una buena construcción de ellas.
Lo más triste es que suele asignárseles un valor superior a la verdad, pues de poco sirve demostrarla. Pocas veces, las personas se preocuparán de verificar si lo que le cuentan es verdad o no, simplemente se da como cierto un hecho porque varias lo afirman, aunque no conste, que ellas hayan tenido acceso a fuentes fidedignas que le permitan ostentar autoridad en lo dicho.
Mayoría hace verdad. Esto es quizá, lo más lamentable del rumor, que luego, parece adquirir vida propia y cada quien le agregará lo que estime pertinente para revestirle de veracidad, con tal de evadir lo que puede mover legítimamente a dudas.
¿Es esa la forma en que queremos comunicarnos? ¿Tiene el rumor legitimidad?
En lo personal no estoy de acuerdo. El rumor no puede ser más fuerte que la verdad. El rumor sólo tiene el valor de un chisme.
La verdad, aunque difícil de dilucidar debe primar, por sobre intereses personalistas y debemos esforzarnos en ejercitar el derecho a formarnos una opinión propia e informada sobre un determinado asunto o persona y no aceptar conceptos predigeridos que pueden resultar voluntariosos.
Resulta desconcertante, comprobar la certera habilidad comunicacional que posee un mero chisme. Nada influye más en la reputación de una persona, que lo que se diga de ella, bueno o malo. Incluso si con el tiempo logra demostrarse lo errado de las conclusiones basadas en rumores.
Un grupo social cualquiera, puede verse afectado o influido fuertemente por ellos. ¿Es justo que la imagen de una persona pueda ser destruida en base a rumores? Es una pena que al respecto suela reinar la impunidad.
El rumor, es cobarde. Utiliza los códigos de comunicación subterráneos, sobrevive en el boca a boca, mail a mail, etc. De manera informal se propaga y difunde como una inundación, lenta, pero constante.
Su intención puede ser muy disímil, pero tiene un claro final; manipular a otros con respecto de un determinado hecho o persona. Suele ser anónimo, así se cubre las espaldas, por ello difícilmente obtiene sanción el que lo incita o provoca, amén de que sea casi improbable que se determine su origen.
Hay personas expertas en el tema, para quienes bastará dar ciertos aspectos de verdad a un hecho, con tal de lograr la fantasía deseada sobre un determinado tópico. A ello se agrega que si existe colusión, el rumor tiene un éxito prácticamente garantizado.
Es tan eficaz su labor, que suele ser utilizado en política y en marketing, áreas expertas en vender o destruir imágenes.
Internet, que facilita la vida en diversos campos, no podía quedarse atrás en el uso seguro y asegurado, de la dinámica del rumor. Nunca fue más fácil, hablar de otras personas. Todo cuanto antojemos. Casi sin restricción. Desafortunadamente, su uso tiende a favorecer aspectos negativos del rumor, por lo que se da más la destrucción de imágenes, que una buena construcción de ellas.
Lo más triste es que suele asignárseles un valor superior a la verdad, pues de poco sirve demostrarla. Pocas veces, las personas se preocuparán de verificar si lo que le cuentan es verdad o no, simplemente se da como cierto un hecho porque varias lo afirman, aunque no conste, que ellas hayan tenido acceso a fuentes fidedignas que le permitan ostentar autoridad en lo dicho.
Mayoría hace verdad. Esto es quizá, lo más lamentable del rumor, que luego, parece adquirir vida propia y cada quien le agregará lo que estime pertinente para revestirle de veracidad, con tal de evadir lo que puede mover legítimamente a dudas.
¿Es esa la forma en que queremos comunicarnos? ¿Tiene el rumor legitimidad?
En lo personal no estoy de acuerdo. El rumor no puede ser más fuerte que la verdad. El rumor sólo tiene el valor de un chisme.
La verdad, aunque difícil de dilucidar debe primar, por sobre intereses personalistas y debemos esforzarnos en ejercitar el derecho a formarnos una opinión propia e informada sobre un determinado asunto o persona y no aceptar conceptos predigeridos que pueden resultar voluntariosos.
martes, 11 de mayo de 2010
Un Corazón en Dos Almas...
“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos alma”(Aristóteles).
Aristóteles, decía que existen tres tipos de amistades. La amistad útil, que redunda en una relación por interés. La amistad placentera, que provoca relacionarse con alguien con cualidades individuales atrayentes, pero sólo en ámbitos superficiales. En último lugar, la amistad virtud o amistad real.
En la amistad virtuosa, se encuentra una de las más importantes formas del amor. Amistad por amistad, pura y simple. No tiene complejos, ni se nutre de esperanzas vanas. No utiliza, manipula, ni se place en el otro. En este tipo de amistad, encontramos a los verdaderos amigos, a “los amigos del alma”. En contexto, es una amistad de sentimientos nobles perdurables, en los que se complementan voluntades.
En ella, influye de manera fundamental, la afinidad de dos personas, que se expresa en un solo sentir y sin embargo, existe diferenciación que mantiene la individualidad… aunque, siendo una amistad enriquecida, será una individualidad modificada, pues es inherente a ella contribuir al crecimiento interior mutuo, porque hay mucho que enseñar y aprender en el compartir.
Que un corazón habite en dos almas, importa unión en un nivel superior. Constituye una conexión extraordinaria, que siendo plenamente posible, es sin embargo, poco habitual. Tristemente, con los tiempos que corren, la inmediatez, la cultura de lo desechable, el hedonismo imperante y un largo etc., parecen otorgarle un carácter excepcional.
La generalidad de las “amistades” suelen darse en niveles básicos de utilitarismo o placer, en las que el fin no es el otro, sino los intereses propios.
Una amistad virtuosa, requiere disposición de “darse al otro” y no en el “esperar del otro”, en eso yace el gran secreto de la conjunción de voluntades, que harán realidad aquello de dos seres distintos, con individualidad propia, confluyendo en un solo corazón.
Es exigencia indispensable en ella, confiar y respetar… La amistad, debe permitirnos descansar en el otro, al tiempo que podamos ofrecer acogida desinteresada. Experimentada, se sabe única. No gratuita. Su mantención, cuidado, fomento y superación de dificultades propias de las diferencias individuales, es un loable desafío. Le sirve de base un sentimiento perdurable, ajeno a intereses desechables. Se disfruta de los logros y se sufre como propios los fracasos del otro. En esencia, existe identidad de sensaciones, emociones y un gran sentimiento que sin exigir unicidad conecta íntima y permanentemente;… el amor.
Aristóteles, decía que existen tres tipos de amistades. La amistad útil, que redunda en una relación por interés. La amistad placentera, que provoca relacionarse con alguien con cualidades individuales atrayentes, pero sólo en ámbitos superficiales. En último lugar, la amistad virtud o amistad real.
En la amistad virtuosa, se encuentra una de las más importantes formas del amor. Amistad por amistad, pura y simple. No tiene complejos, ni se nutre de esperanzas vanas. No utiliza, manipula, ni se place en el otro. En este tipo de amistad, encontramos a los verdaderos amigos, a “los amigos del alma”. En contexto, es una amistad de sentimientos nobles perdurables, en los que se complementan voluntades.
En ella, influye de manera fundamental, la afinidad de dos personas, que se expresa en un solo sentir y sin embargo, existe diferenciación que mantiene la individualidad… aunque, siendo una amistad enriquecida, será una individualidad modificada, pues es inherente a ella contribuir al crecimiento interior mutuo, porque hay mucho que enseñar y aprender en el compartir.
Que un corazón habite en dos almas, importa unión en un nivel superior. Constituye una conexión extraordinaria, que siendo plenamente posible, es sin embargo, poco habitual. Tristemente, con los tiempos que corren, la inmediatez, la cultura de lo desechable, el hedonismo imperante y un largo etc., parecen otorgarle un carácter excepcional.
La generalidad de las “amistades” suelen darse en niveles básicos de utilitarismo o placer, en las que el fin no es el otro, sino los intereses propios.
Una amistad virtuosa, requiere disposición de “darse al otro” y no en el “esperar del otro”, en eso yace el gran secreto de la conjunción de voluntades, que harán realidad aquello de dos seres distintos, con individualidad propia, confluyendo en un solo corazón.
Es exigencia indispensable en ella, confiar y respetar… La amistad, debe permitirnos descansar en el otro, al tiempo que podamos ofrecer acogida desinteresada. Experimentada, se sabe única. No gratuita. Su mantención, cuidado, fomento y superación de dificultades propias de las diferencias individuales, es un loable desafío. Le sirve de base un sentimiento perdurable, ajeno a intereses desechables. Se disfruta de los logros y se sufre como propios los fracasos del otro. En esencia, existe identidad de sensaciones, emociones y un gran sentimiento que sin exigir unicidad conecta íntima y permanentemente;… el amor.
sábado, 24 de abril de 2010
¿Quién Eres?
Desde tiempos inmemoriales el hombre ha intentado dar respuesta a esta y otras de profunda inquietud… más la duda permanece intacta, como si nos exigiese permanente atención hacia el enigma del origen del ser… y sin embargo, somos.
Algunos creen que esta interrogante, está plenamente satisfecha mencionando el nombre que nos identifica, nos individualiza. Por si fuese poco pareciera que un número basta para identificarnos, el apellido da estatus, la chequera posición social, los bienes expresan cuánto tenemos, pero ¿eso somos?, de hecho, hay un impertinente adagio que reza “dime con quien andas y te diré quien eres” Parece fácil, definir a otros por su externalidad. No pocos, podrían, incluso, dar un pequeño esbozo de quienes son o mejor dicho, de quienes creen ser.
“Ser o no ser” nos dice Shakespeare en Hamlet, personificando en él la duda. Cuando nuestros cimientos se remecen, pueden generar en nuestro interior un despertar a distintos sentimientos, sensaciones, evidenciar pasiones, trastocando lo que creíamos inmutable y nos enfrentamos entonces, con nosotros mismos, pero luego hemos de percibir que si lo que nos da origen es difuso, cuanto más nuestra propia naturaleza.
Creemos conocernos, no obstante, frente circunstancias que nos sacan de la comodidad de lo habitual o lo cotidiano, bien podemos enfrentarnos a alguien que no sabemos quien es, por tanto, no sabemos qué esperar de éste; el propio yo. Eso, nos llena de una sorpresa intrigante, que puede dirigir nuestro devenir hacia el yo interno, en búsqueda de lo que realmente representamos.
Pero ¿Cómo saber quienes somos cuándo todo es apariencia?, sin ir más lejos el término persona, proviene del griego que significa “máscara”. Está en nuestra forma de ser (no en quien ser) mostrarnos ante los demás, como alguien que no somos, de hecho nos conectamos desde el no somos. Desde nuestro vestuario, a la forma de expresión, debe corresponder a las circunstancias, por lo tanto, debemos adaptar nuestro yo, al yo aceptable por el entorno y comenzamos a transitar por una ficción socialmente aceptada, en aras de acatar las normas, de estar a tono con las circunstancias, de ser adecuado, en definitiva, de ser parte del sistema. Un engranaje más, en el aparato social. De no hacerlo, se corre el serio riesgo de ser considerado antisistémico o antisocial.
Hamlet, recurre a una aparente locura para intentar satisfacer la intrigante duda. ¿Qué hace el común de los mortales? Simplemente suele acallarla, adormecerla, engañarla, maquillarla, no la mira de frente, porque esta duda es potente, remecedora…. ¿Quién eres?
Algunos creen que esta interrogante, está plenamente satisfecha mencionando el nombre que nos identifica, nos individualiza. Por si fuese poco pareciera que un número basta para identificarnos, el apellido da estatus, la chequera posición social, los bienes expresan cuánto tenemos, pero ¿eso somos?, de hecho, hay un impertinente adagio que reza “dime con quien andas y te diré quien eres” Parece fácil, definir a otros por su externalidad. No pocos, podrían, incluso, dar un pequeño esbozo de quienes son o mejor dicho, de quienes creen ser.
“Ser o no ser” nos dice Shakespeare en Hamlet, personificando en él la duda. Cuando nuestros cimientos se remecen, pueden generar en nuestro interior un despertar a distintos sentimientos, sensaciones, evidenciar pasiones, trastocando lo que creíamos inmutable y nos enfrentamos entonces, con nosotros mismos, pero luego hemos de percibir que si lo que nos da origen es difuso, cuanto más nuestra propia naturaleza.
Creemos conocernos, no obstante, frente circunstancias que nos sacan de la comodidad de lo habitual o lo cotidiano, bien podemos enfrentarnos a alguien que no sabemos quien es, por tanto, no sabemos qué esperar de éste; el propio yo. Eso, nos llena de una sorpresa intrigante, que puede dirigir nuestro devenir hacia el yo interno, en búsqueda de lo que realmente representamos.
Pero ¿Cómo saber quienes somos cuándo todo es apariencia?, sin ir más lejos el término persona, proviene del griego que significa “máscara”. Está en nuestra forma de ser (no en quien ser) mostrarnos ante los demás, como alguien que no somos, de hecho nos conectamos desde el no somos. Desde nuestro vestuario, a la forma de expresión, debe corresponder a las circunstancias, por lo tanto, debemos adaptar nuestro yo, al yo aceptable por el entorno y comenzamos a transitar por una ficción socialmente aceptada, en aras de acatar las normas, de estar a tono con las circunstancias, de ser adecuado, en definitiva, de ser parte del sistema. Un engranaje más, en el aparato social. De no hacerlo, se corre el serio riesgo de ser considerado antisistémico o antisocial.
Hamlet, recurre a una aparente locura para intentar satisfacer la intrigante duda. ¿Qué hace el común de los mortales? Simplemente suele acallarla, adormecerla, engañarla, maquillarla, no la mira de frente, porque esta duda es potente, remecedora…. ¿Quién eres?
jueves, 8 de abril de 2010
Confesiones de una imagen
Sombras en diálogo hermético,
presagian tormenta…
mientras un frío de ausencia y penumbras,
impresiona la razón en quiebre o luz.
Lontananza, descubre ruta…
pasos eclipsados… huellas.
Nocturnidad en ciernes impone
pertenencia en desapego…
Contradicción. Mutación.
Y en el devenir, fragilidad esencial.
Humedad silente en rocosa marcha,
En recta final,
visión en latencia…
escaño ártico, rocío de espera...
Voz desierta, espacio vital acoge en
La frontera de la soledad...
presagian tormenta…
mientras un frío de ausencia y penumbras,
impresiona la razón en quiebre o luz.
Lontananza, descubre ruta…
pasos eclipsados… huellas.
Nocturnidad en ciernes impone
pertenencia en desapego…
Contradicción. Mutación.
Y en el devenir, fragilidad esencial.
Humedad silente en rocosa marcha,
En recta final,
visión en latencia…
escaño ártico, rocío de espera...
Voz desierta, espacio vital acoge en
La frontera de la soledad...
miércoles, 31 de marzo de 2010
¿Nos Conocemos?
En términos simples, somos una adecuada conjunción de cuerpo (materia) y alma (inmaterial) que en pleno ejercicio de nuestra real o ilusoria libertad optamos pendular y permanentemente entre bienes físicos y/o morales, haciendo uso y a veces abuso de la propia capacidad volitiva, por sobre las propias pasiones (ello, claro está, en un mundo de lo ideal).
Lo cierto es que somos seres en constante evolución…. En permanente búsquedas íntimas y otras no tantas. Producto de ello, a veces, ni nosotros mismos nos comprendemos. Definir quienes somos, por tanto, de manera seria, veraz, puede ser complejo. Para lograrlo, debemos saber plenamente quienes somos, tener claro nuestro origen y al menos una remota idea de hacia dónde nos dirigimos.
Inquiero, entonces ¿cómo podemos definir tan fácilmente a otros, otorgándoles determinadas características, cualidades/defectos, intenciones, etc? ¿Existen posibilidades reales de llegar a conocer al otro? Si así fuese ¿En qué parámetros debemos fijarnos para que este conocimiento sea cabal?
Lograr pasar la barrera (a ratos infranqueable) de las apariencias, para encontrarse con la esencia del ser, sin que ello implique ejercicio de presión indebida hacia el otro (cualquiera sea esta), puede ser una tarea sino imposible, por lo menos de suyo difícil.
Se dice que Amedeo Clemente Modigliani, un pintor y escultor italiano, perteneciente a la denominada Escuela de París, le dijo a su mujer: "Cuando logre conocer tu alma, podré dibujar tus ojos"… en algún momento, efectivamente lo hizo.
Entonces, ¿Llegaría de verdad a tan profundo conocimiento de quien amaba? ¿Podrán los sentimientos acercar suficientemente a dos personas para conocer al otro a cabalidad? ¿O será que en nuestra necesidad interior, simplemente, revestimos al mundo que nos rodea según las propias creencias y prejuicios, incluyendo en ello no solo a las cosas y demás personas, sino a nosotros mismos?
¿Existirá alguna instancia en la que podamos, no ya inquirir, sino afirmar “Nos conocemos”?
Lo cierto es que somos seres en constante evolución…. En permanente búsquedas íntimas y otras no tantas. Producto de ello, a veces, ni nosotros mismos nos comprendemos. Definir quienes somos, por tanto, de manera seria, veraz, puede ser complejo. Para lograrlo, debemos saber plenamente quienes somos, tener claro nuestro origen y al menos una remota idea de hacia dónde nos dirigimos.
Inquiero, entonces ¿cómo podemos definir tan fácilmente a otros, otorgándoles determinadas características, cualidades/defectos, intenciones, etc? ¿Existen posibilidades reales de llegar a conocer al otro? Si así fuese ¿En qué parámetros debemos fijarnos para que este conocimiento sea cabal?
Lograr pasar la barrera (a ratos infranqueable) de las apariencias, para encontrarse con la esencia del ser, sin que ello implique ejercicio de presión indebida hacia el otro (cualquiera sea esta), puede ser una tarea sino imposible, por lo menos de suyo difícil.
Se dice que Amedeo Clemente Modigliani, un pintor y escultor italiano, perteneciente a la denominada Escuela de París, le dijo a su mujer: "Cuando logre conocer tu alma, podré dibujar tus ojos"… en algún momento, efectivamente lo hizo.
Entonces, ¿Llegaría de verdad a tan profundo conocimiento de quien amaba? ¿Podrán los sentimientos acercar suficientemente a dos personas para conocer al otro a cabalidad? ¿O será que en nuestra necesidad interior, simplemente, revestimos al mundo que nos rodea según las propias creencias y prejuicios, incluyendo en ello no solo a las cosas y demás personas, sino a nosotros mismos?
¿Existirá alguna instancia en la que podamos, no ya inquirir, sino afirmar “Nos conocemos”?
viernes, 15 de enero de 2010
Sinergia...
Integración y afinidad,
Encuentro
Complementaria energía
Reconocerse.
Empatía íntegra en
Orden natural.
Simbiosis … inevitable evolución.
jueves, 14 de enero de 2010
De mis pasiones...
Me apasionan las expresiones artísticas en sus múltiples facetas, me apasiona, asimismo, la magnificencia de la naturaleza en expresiones tan simples como la reverberancia de una ola rompiente, el vuelo juguetón de una bandada de golondrinas, la bóveda titilante de una noche estrellada o el etéreo instante de un eclípse. Me apasiona el silencio contemplativo o discursivo, la ardua tarea de una causa justa, una discusión de alto nivel. Me apasiona una conversación interesante, enriquecedora, gratificante. Por supuesto, me apasiona también el sentimiento arrebatador que invasor me define al unísono cual agente y víctima...
martes, 12 de enero de 2010
Confusión...
Hay momentos en la vida en que todo parece detenerse, como si el tiempo dejase de ser, permitiéndonos o forzándonos a caer en una especie de suspensión. Nada es, todo fue o dejó de ser. Aturdida entonces, en confusión de sentidos, intento vanamente encontrar el camino en fuga, huidizo de la conciencia, de la realidad. En la dispersión, vuelvo en mí.. la vida sigue, el tiempo apremia aunque por supuesto, nada es como fue.... como es natural en todo punto de inflexión.
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