René Descartes, filósofo y matemático francés decía: “No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”. Curioso ¿verdad? Conformismo, autoestima, banalidad, etc, la tendencia es creer que razonamos, por lo menos, adecuadamente y nos sentiríamos ofendidos si alguien, aunque sea veladamente, insinúa lo contrario.
Es también curioso que con el amor, ocurra exactamente al revés. Siempre necesitamos más. La inconformidad al respecto, es generalizada y muchos deducen, aunque no lo reconozcan abiertamente, no tener suficiente de él.
Disquisiciones racionales sobre si es un sentimiento, o es un arte, si existe o no, si es un acto de la voluntad y tantas más, dignas de pensarse, no hacen más que crear incertidumbre sobre su real y auténtica identidad.
¿Existe? ¿Puede lograr plenitud? ¿Tenemos suficiente? ….Inquietud, tras inquietud.
Lo cierto es que, todos indefectiblemente sentiremos afectadas nuestras vidas, ya sea por él o por su ausencia. En la búsqueda del bien o de la felicidad, nos encontramos con que todo tiene relación directa con el amor y más aún, se anhela lo que no se tiene o por inmadurez no se supo valorar.
Más que buscar el amor de otros, quizá la clave está en que deberíamos ser capaces de entregar nuestro amor “a” y “por” los otros. Existe, no obstante, el temor a no ser comprendidos….a no ser correspondidos… a ser malinterpretados…. a parecer incluso fuera de lugar, donde lo que se lleva es la armadura y coraza a modo de protección y de vez en cuando de agresión.
Me pregunto: ¿protegernos de qué? ¿Por qué necesitamos esconder lo bueno que sentimos? Quizá el temor al ridículo o al rechazo, pueden más que las buenas intenciones. Hoy parecer cercano y brindar afecto, provoca rechazo. Despierta suspicacias y comienzan las dudas sobre las segundas o terceras intenciones de determinados actos. Es una dura prueba para el verdadero amor, que se afecta con ello. Se enfría, intimida y se guarda, para no ser dañado, porque una de sus características es que es muy delicado y nos expone de un modo que preferiríamos evitar.
En esta era, donde lo que no existe se inventa y se crean soluciones para todo, un buen científico…de esos que llaman locos, podría crear algo así como un “detectómetro de verdaderos afectos”… Sería un interesante experimento… ¿Cómo nos iría? ¿Pasaríamos la prueba respecto del verdadero afecto que profesamos a nuestros seres queridos (pareja, familia, amigos, etc, etc,)? ¿Cuántos nos querrían de verdad?
A lo mejor, después de todo, no seríamos tan valientes para querer investigarlo y entonces, preferiríamos asumir anticipadamente y sin previa prueba, que los afectos son reales.
Nuestra naturaleza es así; si lo tenemos no lo queremos, si no lo tenemos lo queremos. Probablemente, todo parte de una inconformidad existencial. De pensar, que siempre hay algo mejor a la vuelta de la esquina y quizá nos lo estamos perdiendo… bien puede ser que no, que sólo cometamos un error frente a determinados atractivos, pero que no pasan de ser espejismos difusos finalmente.
Por lo demás, es muy factible, que al invertir nuestras energías en amar profundamente, no recibamos a cambio, lo mismo. No debería ser motivo de desaliento. Esperar que el amor, crezca en el corazón de otra persona, puede resultar una tarea infructuosa. Mas deberíamos ser felices, porque al menos el amor creció en nuestro corazón y nos ha hecho mejores personas, porque nadie que ama quiere o desea el mal para el otro, por el contrario, espera, ansía su felicidad. En definitiva, no hace mal amar, ni siquiera cuando se sufre por ello. Tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestras propias dudas y debilidades, para fortalecernos en ellas, siendo un buen motivo de crecimiento personal
Por último, a veces quisiéramos que una determinada persona nos profesara un afecto al mismo nivel que el nuestro y fantaseamos con oir de ella determinadas y comprometidas declaraciones. Es probable que ocurra. Es mucho más probable que no. No obstante, no deberíamos dejar pasar vida y hasta la propia felicidad por nuestro lado, haciendo oídos sordos con aquellos que, sin ser quienes esperamos, ….las dicen sinceramente, desde su corazón, sin pretender nada más.
Que el amor, sea con contigo, donde quiera que te encuentre….