Algunos creen que esta interrogante, está plenamente satisfecha mencionando el nombre que nos identifica, nos individualiza. Por si fuese poco pareciera que un número basta para identificarnos, el apellido da estatus, la chequera posición social, los bienes expresan cuánto tenemos, pero ¿eso somos?, de hecho, hay un impertinente adagio que reza “dime con quien andas y te diré quien eres” Parece fácil, definir a otros por su externalidad. No pocos, podrían, incluso, dar un pequeño esbozo de quienes son o mejor dicho, de quienes creen ser.
“Ser o no ser” nos dice Shakespeare en Hamlet, personificando en él la duda. Cuando nuestros cimientos se remecen, pueden generar en nuestro interior un despertar a distintos sentimientos, sensaciones, evidenciar pasiones, trastocando lo que creíamos inmutable y nos enfrentamos entonces, con nosotros mismos, pero luego hemos de percibir que si lo que nos da origen es difuso, cuanto más nuestra propia naturaleza.
Creemos conocernos, no obstante, frente circunstancias que nos sacan de la comodidad de lo habitual o lo cotidiano, bien podemos enfrentarnos a alguien que no sabemos quien es, por tanto, no sabemos qué esperar de éste; el propio yo. Eso, nos llena de una sorpresa intrigante, que puede dirigir nuestro devenir hacia el yo interno, en búsqueda de lo que realmente representamos.
Pero ¿Cómo saber quienes somos cuándo todo es apariencia?, sin ir más lejos el término persona, proviene del griego que significa “máscara”. Está en nuestra forma de ser (no en quien ser) mostrarnos ante los demás, como alguien que no somos, de hecho nos conectamos desde el no somos. Desde nuestro vestuario, a la forma de expresión, debe corresponder a las circunstancias, por lo tanto, debemos adaptar nuestro yo, al yo aceptable por el entorno y comenzamos a transitar por una ficción socialmente aceptada, en aras de acatar las normas, de estar a tono con las circunstancias, de ser adecuado, en definitiva, de ser parte del sistema. Un engranaje más, en el aparato social. De no hacerlo, se corre el serio riesgo de ser considerado antisistémico o antisocial.
Hamlet, recurre a una aparente locura para intentar satisfacer la intrigante duda. ¿Qué hace el común de los mortales? Simplemente suele acallarla, adormecerla, engañarla, maquillarla, no la mira de frente, porque esta duda es potente, remecedora…. ¿Quién eres?
Hace poco me encontre con una frase que me dio un poco la respuesta a esta interrogante. A mi al menos me satisfizo suficientemente y decia asi:
ResponderEliminar"Life isn't about finding yourself. Life is about creating yourself.",George Bernard Shaw
De esta manera dejo de buscar quien se supone que soy para ser quien quiero ser. Un abrazo,
Hola Maia,
ResponderEliminarKant, dijo "somos lo que hacemos" en absoluta concordancia con la frase de George Bernard. Nos construímos permanentemente. Un abrazo.
Me parece que nunca podremos saber a ciencia cierta quienes somos. Tal vez somos aquel ser que nos habla internamente, ahí en el silencio de nuestro cerebro habla nuestro verdadero yo y solamente con nuestra voluntad podemos hacer que ese verdadero yo, se exprese y salga a la luz, así esté de por medio la "máscara" que nos tenemos que colocar cada dia. Buena reflexión. Un saludo.
ResponderEliminarHola Clara,
ResponderEliminarUna constante búsqueda interior. El acto de amar y el de crear, tienen mucho que ver con la voluntad y su expresión. Un abrazo.
Hola, perdón por escribirte por este medio, somos una red de librerías de usados www.buscaslibros.com y estamos recopilando información sobre blogs literarios para publicarlos en nuestra página. Ya hemos registrado tu blog para compartirlo con nuestros usuarios dentro de poco. Saludos y si buscas libros agotados, raros, etc, te esperamos por allá!
ResponderEliminarSobre esto seguramente Pablo, nuestro filósofo de cabecera, le pueda contar mucho más que yo, pero permítame traer a colación al viejo Heráclito y su conocida frase:
ResponderEliminarEn el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos].
En su duda, Jesslo, que es la de todos, implícitamente afirmamos ser algo definido, único, inalterable (creo que como opuesto a Heráclito se suele citar a Parménides)
Nuestra maravillosa lengua, en contraposición a la inglesa, distingue entre el ser y el estar (mientras el ser implica una permanencia, el estar" implica la temporalidad, la finitud)
Por lo que le sumo a su pregunta una que debería responderse antes: ¿Somos o sólo estamos?
Yo creo que toda la vida estamos en un constante descubrimiento del ser, por lo cual la respuesta podría darse recién después de muertos. Y la pregunta no sería quiénes somos, sino quiénes fuimos.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola Viejex,
ResponderEliminarEn la frase de Heráclito, la interrogante pienso irá por aquello que permanece, pues imagino al cambio como parte de la evolución de aquello que Es y en consecuencia, inherente a él. En tanto, de acuerdo a la visión de Parménides “lo que Es” será lo permanente o inalterable. Por supuesto, esbozar un concepto, sería muy soberbio.
En cuanto a su interesante interrogante, Ser es claramente trascendente y entonces, surge la interrogante ¿Cuántas veces se va por la vida, simplemente estando, ocupando un espacio en un lugar determinado, sin asumir en plenitud lo fundamental que es Ser? Quizá porque nos desorientamos en aquello que cambia y no en lo que nos permanece.
Me ha encantado su comentario, gracias por acompañar en esta reflexión. Sea ud. muy bienvenido.
Un abrazo.
Hola Yoni Bigud,
ResponderEliminarConcuerdo con ud., estamos en constante descubrimiento del ser. En cuanto acto evolutivo y trascendente, “quienes fuimos” podrá ser una reflexión propia y/o ajena. Si fuere ajena, será siempre en pasado y su sentido radicaría únicamente en la huella que hubiésemos dejado en otros. Si es propia, será en tanto trascendemos y su devenir. El tema entonces, deriva hacia las creencias individuales de finitud o infinitud… Agradecida de su reflexión. Sea ud. también muy Bienvenido.
Un abrazo.
Una pregunta y un post que dan materia para pensar.Igual que el resto del blog.Lo seguiré atentamente aunque no me encuentre actualmente en estado de aportar comentarios constructivos.
ResponderEliminarUn saludo.
Se me olvidaba...Me he permitido enlazar este blog en mis páginas de interés.Espero que no sea una molestia.
ResponderEliminarHola Sagitaire17,
ResponderEliminarEspero que el estado que menciona sea transitorio y si en algo negativo afecta a su vida, pueda superarlo de la mejor forma. Un agrado contar con su presencia y lectura. Sobre el enlace, se agradece, he hecho lo propio al respecto. Un saludo.
"soy la suma de mis sueños menos las grietas de mi voluntad"
ResponderEliminargrandes pensadores contemporáneos
(bah...el Sr Yoni)
QUE NO ES POCO
Hola Briks,
ResponderEliminarInteresante reflexión...
Dar lugar al ser en la ilusión o los anhelos, es una mirada romántica de la vida (así lo veo yo al menos), propia de seres sensibles y, sin embargo, le otorga templanza al limitar las tendencias propias mediante el acto volitivo. ¡¡Me gusta!! Que pertenezca al señor Yoni, por supuesto que no es poco, al contrario, gracias por compartirlo en este post.
Sea ud. bienvenido. Un saludo.
LLeva su tiempo conocernos.
ResponderEliminarLo mas dolido es cuando no todo es lo que queremos ser y por suerte tenemos la oportunidad de mejorarlo.
Y así vamos transitando.
Y un día sabemos en realidd quienes somos .
Cariños
Hola Abuela Ciber,
ResponderEliminarConocernos es un viaje, que no siempre se sabe emprender...
Gracias por su visita y comentario. Cariños.
Y hasta poder contestar a esta pregunta hacer por lo menos lo posible por no tener que avergonzarnos de lo que aparentamos ser...
ResponderEliminarSaludos.
Hola Sagitaire17,
ResponderEliminarUna cosa es lo que "aparentamos ser" y otra "lo aparente" que ven otros en nosotros o que vemos en otros. Quizá por nuestra necesidad de comprender el mundo que nos rodea y hacernos cargo de una realidad (que no verdad) con información incompleta y a veces incongruente que recibimos de otros, les fabricamos una imagen, para explicar-nos, entender o conceptualizar-les y viceversa. ¿de qué avergonzarnos? ¿de lo que ven otros en nosotros? ¿de lo que se aparenta? ¿De no ser capaces de Ser y sólo aparentar? ¿de no tener claro siquiera qué es lo que los demás perciben realmente y no es aparente? El tema que ud. ha tocado, en mi opinión dice directa relación con los prejuicios, propios y ajenos. Estos pueden entrar perfectamente en colisión, según costumbres e idiosincracias, de suyo complejo y extenso de analizar. El autoreproche, puede constituir una forma de aprendizaje tardío, pero aprendizaje al fin. Avergonzarse, entonces, ¿sería una forma de crecimiento?... buen tema. Gracias por acompañarnos con su reflexión.
Saludos.
Sintiendo no poder entrar en tan doctas y profundas consideraciones como las suyas,intentaré con los pocos medios que son los míos expresar de otra forma lo que quise comentar antes.Que no conocerse a si mismo no es una excusa para no intentar actuar lo mejor posible.
ResponderEliminarSaludos.
Sagitaire17,
ResponderEliminarNo ha sido mi intención menospreciar en modo alguno sus conceptos, al contrario, he intentado seguir el hilo conductor que ud. ha abierto, siendo éste un tema en el que nadie puede arrogarse verdad alguna.
Por supuesto, concuerdo absolutamente con ud., intentar actuar lo mejor posible se enmarca en lo que a mí respecta en el "deber ser", pero me parece que siendo seres imperfectos, no pocas veces nos traicionamos a nosotros mismos...